A nadie se le escapa ya que las aerolíneas son una de las empresas más afectadas por el parón económico desatado por el coronavirus. Lo que parece menos evidente es que este sector cambiará después de este duro golpe y que los consumidores, en este caso los viajeros, serán los primeros en notarlo.
«Si la recuperación es tan lenta como nos tememos, significa que nuestra aerolínea y nuestra fuerza laboral tendrán que ser más pequeños de lo que son hoy», comentaron recientemente el presidente ejecutivo de United, Oscar Muñoz y el presidente Scott Kirby en un mensaje a sus empleados.
United (UAL) forma junto con American (AAL) y Delta (DAL) y Southwest (LUV) el grupo de compañías que dominan el sector en Estados Unidos. Como principal economía del mundo, lo que ocurra aquí puede ser un muy buen indicativo de lo que pasará en el resto del planeta.
El daño que está haciendo el coronavirus a las aerolíneas provocará cambios en el sector. Foto: Getty Images.
El daño que está haciendo el coronavirus a las aerolíneas provocará cambios en el sector. Foto: Getty Images.
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«En el corto plazo, veremos una sacudida», comenta a CNN Joe Schwieterman, experto en transporte y profesor de la Universidad DePaul en Chicago. «Los jugadores más débiles puede que no sobrevivan. La mayoría de los líderes de la industria esperan una recuperación larga y dolorosa», añade.
En el caso de que todas las aerolíneas sobrevivan, los expertos creen que todas ellas, tanto las grandes como las pequeñas, se retirarán de los mercados y rutas que se hayan vuelto no rentables en el nuevo entorno. Incluso en las rutas que mantengan, reducirán la frecuencia de los vuelos para tener un mayor porcentaje de ocupación.
Todo ello tendrá una consecuencia para los viajeros: precios más altas que antes de la crisis.
«Habrá menos aviones. Eso significa menos vuelos», estima el consultor de la industria Mike Boyd. «Así que habrá menos opciones y pagarás más. No hay forma de evitar eso».
Mark Penn de Harris Poll, una firma internacional de investigación de mercado y consulting, prevé que muchos estadounidenses no volverán a volar ni siquiera pasados seis meses de la desaparición del virus. “A la gente le dan miedo los aeropuertos y, especialmente, los aviones”, advierte a Yahoo Finanzas. “Las aerolíneas van a ver muy reducido su trabajo”. Y, por supuesto, pasará más aún con los cruceros, así como con los hoteles, resorts y millones de trabajos asociados.
Todo indica que los centros vacacionales locales, accesibles en coche, ganarán importancia.
En la que ha sido su segunda comparecencia ante la prensa desde el estado de alarma por el coronavirus, el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, ha dicho tender la mano a la oposición «para que en estas horas decisivas» aporten sus soluciones «al momento histórico que vive nuestra patria». El patriotismo, ha agregado, «es poner por delante el interés general, defendamos lo común que es el escudo social», ha exhortado en una rueda de prensa junto a la vicepresidenta económica, Nadia Calviño, y la ministra portavoz, María Jesús Montero.
En este sentido, y tras admitir que «habremos hecho cosas mal y cometido errores», Iglesias se hace así eco de las críticas que han arreciado desde los partidos de la oposición, pero no sólo de PP, Ciudadanos o Vox, sino, también, del PNV, lo que compromete el futuro de los decretos a su paso, la próxima semana, por el Congreso de los Diputados Interrogado, precisamente, por las exigencias de dimisión por parte de Santiago Abascal y la petición de un gobierno de concentración, Iglesias ha recordado que el Congreso dio su confianza a Sánchez para que formara gobierno, por lo que «sería una imprudencia entrar en una dinámica de polémicas. Nuestra mano sigue tendida y los ciudadanos juzgarán el papel que tuvo cada uno».
No ha desaprovechado la ocasión para insistir en la idea del «interés general», lo que permite que, «esta vez, salgamos de la crisis protegiendo a la gente», en alusión a cómo se resolvió la de 2008. Así, ha vuelto a incidir en el artículo 128 de la Constitución, que establece que toda la riqueza del país «en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad, está subordinada al interés general» y que, por boca de Iglesias, se ha considerado poco menos que una amenaza tanto en sectores económicos como financieros del país.
Interrogada también Montero sobre las críticas a estos decretos económicos, se ha escudado en los «tiempos vertiginosos» que exigen legislar «a la mayor brevedad», lo que impide abrir periodos de consultas. Pero ha asegurado que el día anterior a la aprobación de los permisos retribuidos, el Gobierno se puso en contacto con los presidentes autonómicos para informarles, lo que se une a otras conversaciones con empresarios y sindicatos.
Niega que el Gobierno haya paralizado la actividad económica, que se mantiene un nivel «basal», idea recurrente, para, después de Semana Santa, recuperar cierta actividad. Se trata, ha dicho, de un decreto ley «razonable», por lo que no se entendería que el PP, «que ha pedido medidas de endurecimiento, incluso de parálisis de la actividad industrial», ahora no apoyara el decreto. «Sería una contradicción en sí misma. Esperamos contar con su apoyo» y para ello los grupos parlamentarios de PSOE y Unidas Podemos hablarán con el resto de los partidos, pero nada de una cita de Sánchez con el resto de los líderes políticos tal y como ha pedido la presidenta de Cs, Inés Arrimadas..
A continuación, ha explicado Iglesias las medidas en materia de alquiler, que aunque en puridad es una competencia de José Luis Ábalos, se resolvió que fuera Iglesias el que compareciera hoy, después de batallar con el Ministerio Transportes. Unidas Podemos se ha atribuido los capítulos más sociales del decreto que ha aprobado hoy el Consejo de Ministros.
Ha defendido el decreto aprobado, con un amplio catálogo de medidas, como la forma «de seguir dando seguridad a las personas» ante el impacto de la crisis sanitaria, social y económica, que supone en coronavirus. Es lo que han dado en llamar, el «escudo social», contenido en la Constitución. «Son días de un inmenso dolor. Este virus está siendo especialmente mortífero con las generaciones que nos trajeron la democracia y esos derechos sociales son la mejor garantía de seguridad para proteger a nuestro pueblo», término que ha repetido varias veces.
Iglesias espera poder anunciar, en breve, el ingreso mínimo vital
Hay un nuevo capítulo de garantía de suministros básicos al conjunto de la población, no sólo de los más vulnerables y se amplía la cobertura del bono social a trabajadores despedidos o autónomos que hayan cesado su actividad. Lo más novedoso es una prestación por desempleo a un sector económico normalmente olvidado, el de las empleadas del hogar y otro para trabajadores temporales. En materia de igualdad, protección a las víctimas de violencia machista, que podrán ser alojadas en hoteles para romper el aislamiento con su maltratador.
En definitiva, «es un paquete de medidas muy importantes» que pueden ampliarse en las próximas semanas, pues ha anunciado que su vicepresidencia sigue trabajando junto a Empleo y Seguridad Social «para que el ingreso mínimo vital sea una realidad y lo podamos anunciar aquí lo antes posible
Carmela Hontou tenía COVID-19, fue a una boda produciendo los contagios
Una multitudinaria boda en el lujoso barrio de Carrasco, Montevideo, el 7 de marzo, se convirtió en uno de los mayores focos infecciosos de Uruguay, luego que la modista y socialité Carmela Hontou decidiera asistir, a pesar de haber llegado de España unas horas antes. Hontou tenía COVID-19, la enfermedad que se ha convertido en pandemia, y contagió a por lo menos 44 asistentes a la celebración.
Las aguas comenzaron a agitarse cuando el 12 de marzo el gobierno uruguayo confirmó los primeros 4 casos de coronavirus en su país. Uno de ellos, el de la diseñadora de 57 años, quien había estado dos veces en Europa entre enero y marzo.
Según la versión de la propia Hontou, ingresó a su país sin síntomas y sin que nadie en el aeropuerto la examinara. Sin embargo, lejos de respetar el protocolo de cuarentena voluntaria, ese mismo día almorzó con su madre de 84 años y a la noche asistió al casamiento con 500 personas.
Dos días más tarde, la modista especializada en pieles y cuero comenzó a tener síntomas y la prueba del COVID-19 le dio positiva. En seis días, Uruguay pasó de tener 4 a 79 contagiados y 392 casos sospechosos. Y, según informes, ese crecimiento explosivo se remonta a Hontou.
Además de al menos 44 personas que asistieron a la boda en cuestión, trascendió que la empleada de la modista también padece la enfermedad.
Muchas contradicciones
Hontou ya había estado en España e Italia en enero por motivos laborales, y todo pareciera indicar que fue en ese primer viaje cuando se contagió. “No podía ni hablar. Tenía 41 grados de fiebre y un edema de glotis. Pensé que era una fiebre por el cambio de clima, por el frío”, explicó en entrevista telefónica.
Aislada en un departamento del centro de Madrid, pidió un médico a su seguro de viaje que, según detalla, estuvo cuatro horas para sacarla de una crisis respiratoria.
“Le dije al médico de todo ese tema (el coronavirus), pero no hizo caso. No era, en ese momento, un tema que estuviera en el tapete. Él ni me lo mencionó, yo se lo mencioné. Era un chico muy joven…”, comentó.
Hontout también cuenta que se le recetaron 14 días de antibióticos pero que tomó menos porque le parecía exagerado. Cuando se sintió mejor, asistió a desfiles y regresó a Uruguay.
Casi dos semanas después fue convocada para unas reuniones en Milán y volvió a volar. Sin embargo, nunca llegó a destino por la crisis italiana con la enfermedad y se quedó en Madrid donde, supuesta mente, se protegía y veía a poca gente.
Respecto a su asistencia al casamiento, explicó que el novio es “como un hijo mío” y que ese día no tenía síntomas. “Recién el domingo empecé a estar ronca y pensé que no era nada, tengo problema de reflujo y lo relacioné con eso”.
Además aseguró que ese día hubo otra gente proveniente de Europa en esa fiesta.
Un país enfurecido
En un clima de repudio generalizado, algunos audios que circularon en los grupos de WhatsApp uruguayos se viralizaron en las últimas horas.
“Una de las de coronavirus es Carmela Hontou, la íntima amiga de Marta. Llegó de Europa y se fue al casamiento, así que contagió a un pueblo… Después hablamos, estoy histérica”, dice una mujer.
“¿Vive en un tupper?”, se quejó otra. “Estoy tan indignada, pero tan indignada, tan indignada”, expresa una tercera. Hontout aprovechó sus redes para defenderse.
Por otro lado, la diseñadora fue recientemente acusada de «daño por violación a las disposiciones sanitarias» luego de que la la administradora del edificio en el que reside denunciara que “sus hijos ingresan al apartamento todos los días y luego prosiguen con su vida normal estando en contacto con el resto de la población».
Además, podría enfrentar cargos legales con respecto a «la propagación de enfermedades contagiosas”, en virtud del artículo 224 del código penal uruguayo que prevé una pena de entre tres y 24 meses de prisión.
Como si fuera poco, el linchamiento social la está quebrando. “¡Dicen que soy una terrorista que trajo el virus para matar a todo el mundo!”, dijo en una entrevista en la que lloró desconsoladamente.
El jueves por la noche Hontou tuvo que ser trasladada al Hospital Británico por crisis nerviosa.
«Si empezamos ahora, tal vez estaremos listos». Con esas palabras, Bill Gates finalizaba su charla TED en 2015. Antes de eso, con un discurso de ocho minutos de duración, el empresario detallaba que la próxima gran amenaza de la humanidad no sería una guerra sino una pandemia, lo mismo que estamos viviendo ahora con el coronavirus.
«Cuando yo era chico el desastre más temido era vivir una guerra nuclear -recordó-. Hoy la mayor catástrofe mundial es una pandemia. Si algo va a matar a más de diez millones de personas en las próximas décadas será un virus muy infeccioso, mucho más que una guerra. No habrá misiles, sino microbios. Gran parte de esto es que se ha invertido mucho en armamentos nucleares pero se hizo muy poco en crear sistemas de salud para poder detener las epidemias. No estamos preparados»
«Puede que exista un virus con el que las personas se sientan lo suficientemente bien mientras están infectadas para subirse a un avión o ir al supermercado y eso haría que se extienda por todo el mundo de manera muy rápida», auguró el fundador de Microsoft.
«Para una gran epidemia se necesitan millones de personas trabajando. La Organización Mundial de la Salud (OMS) existe para monitorear las pandemias, pero no hace nada de lo que estoy hablando. La falta de preparación podría hacer que la próxima epidemia sea mucho más devastadora que la del ébola», agregó.
Durante su intervención, también alertó sobre los posibles costos económicos. «El Banco Mundial calcula que una epidemia mundial de gripe costaría no menos de tres billones de dólares con millones y millones de muertes. Los servicios de investigación, desarrollo y salud harían más justo y más seguro este mundo. Por eso pienso que esto debe ser una prioridad absoluta sin necesidad de entrar en pánico. No tenemos que esconder latas de fideos ni meternos en los sótanos. Pero si debemos actuar ya porque el tiempo corre».
El doctor Liu Zhiming, director del Hospital Wuchang de la ciudad china de Wuhan -epicentro de la epidemia del nuevo coronavirus- falleció esta madrugada de neumonía COVID-19, informó el estatal Diario del Pueblo.
Liu, neurocirujano de 50 años, es el primer director de un hospital que ha sucumbido a la enfermedad, detalló el rotativo.
El hospital que el doctor Liu dirigía es uno de los centros médicos específicamente designados para la atención a pacientes de COVID-19 en Wuhan, capital de la provincia de Hubei, y que permanece en cuarentena desde el pasado 23 de enero.
En torno a 2.000 trabajadores sanitarios chinos han resultado infectados por el nuevo coronavirus SARS-CoV-2, y varios de ellos han fallecido, entre ellos el doctor Li Wenliang, un médico que trató de alertar a sus compañeros sobre una posible nueva enfermedad y fue reprendido por “difundir rumores” por parte de las autoridades.
Balance del día
Las autoridades sanitarias chinas han elevado este martes el número de muertos por COVID-19 a 1.868 y a 72.436 el de contagiados de la nueva neumonía. La Comisión Nacional de Sanidad de China informó hoy de que, hasta la pasada medianoche local (siete horas menos en la España peninsular), había registrados 11.741 casos graves, mientras que 12.552 personas habían superado con éxito la enfermedad y habían sido dadas de alta.
La fuente añadió que se ha realizado seguimiento médico a 560.901 pacientes en contacto cercano con los infectados, de los cuales 141.552 siguen en observación. De estos últimos, 6.242 son casos sospechosos de haber contraído el nuevo coronavirus.
Las cifras oficiales publicadas hoy incrementan en 98 las muertes respecto al día anterior, 93 de las cuales se certificaron en la provincia de Hubei, de la que Wuhan es capital y epicentro del brote, y que permanece en cuarentena desde el pasado 23 de enero. Los cinco fallecimientos restantes se distribuyeron entre las provincias de Henan (3), Hebei (1) y Hunan (1), todas ellas en la mitad este del país.
La nómina de nuevos infectados sumó 1.886 pacientes, de los cuales 1.807 se registraron en la provincia de Hubei. Asimismo, en su parte de hoy, la Comisión agregó 1.701 nombres a la lista de pacientes habían sanado.
Hasta la fecha, todos los fallecimientos menos cinco -en Taiwán, Japón, Francia, Filipinas y Hong Kong- se han producido en la China continental y, aunque una treintena de países cuentan con casos diagnosticados de COVID-19, China acapara en torno al 99 % de los infectados.
Los síntomas de la nueva enfermedad son en muchos casos parecidos a los de un resfriado, pero pueden venir acompañados de fiebre y fatiga, tos seca y disnea (dificultad para respirar).
Apple avisa del impacto en sus cuentas
El gigante tecnológico Apple también ha reconocido esta noche pasada que no conseguirá los ingresos previstos para el primer trimestre del año debido al brote del coronavirus, que ha perjudicado la venta y producción de los teléfonos iPhone en China, indicó la compañía en un comunicado. “No esperamos cumplir con los ingresos que habíamos previsto para el trimestre de marzo”, admitió Apple.
El mes pasado, la empresa había estimado que conseguiría unos ingresos de entre 63.000 y 67.000 millones de dólares para el trimestre actual, que concluye en marzo. Ahora, aseguró que no cumplirá con esos objetivos, pero no ofreció cifras sobre las nuevas previsiones y se limitó a decir que ofrecerá más información en abril.
La empresa de la manzana mordida tiene una gran dependencia de China: efectúa una quinta parte de sus ventas en el gigante asiático y depende de los trabajadores chinos para fabricar y montar gran parte de los componentes de sus iPhones, iPads y ordenadores Mac que, luego, vende en todo el mundo. “La escasez de suministros de iPhone afectará temporalmente los ingresos en todo el mundo”, subrayó.
En concreto, explicó que la producción de sus teléfonos iPhone ha disminuido porque los empleados chinos están reincoporándose a sus puestos de trabajo de manera “más lenta” que lo anticipado.
Y, además, afirmó que la demanda en China también ha bajado. “Todas nuestras tiendas en China y muchas de las tiendas de nuestros socios han sido cerradas. Además, los establecimientos que están abiertos están operando con horario reducido y muy pocos clientes”, detalló la firma.
Apple es una de las primeras grandes empresas en reconocer que sufrirá consecuencias económicas por el impacto mundial del coronavirus. El temor al coronavirus, que ya está castigando a las bolsas mundiales, ha llevado a analistas, bancos y algunas autoridades públicas a rebajar a la baja sus previsiones de crecimiento, sobre todo para China y algunas economías asiáticas.
Lo primero que recorde cuando vi al pescadito del Frepap con ese 7% ( ahora 8%) , fue la visita que hice el último día de los muertos al cementerio de Nueva Esperanza (gracias a mi amigo Roger Mario) . El cementerio informal más grande de latinoamérica.
Lo recuerdo sobretodo por la frase que le dije a Roger al final de la visita en ese soleado día: «el día que alguien logre empatizar, y convencer a este grupo de peruanos se puede llevar una elección».
Y es que ese cementerio, recoge según yo, una mirada a lo marginal popular de esa Lima pobre, de ese Perú popular, multicolor, informal. Lima no es el jirón de la Unión. Lima es el Cementerio de Nueva Esperanza. Allí donde las carencias y la informalidad se encuentran simbólica y realmente .
Recuerdo, entre tantas cosas, esos puestos de comida al costado de la pista polvorienta…polvo de muertos sazonando la comida de los vivos. Recuerdo los silos para defecar. Hechos sobre la marcha con una pala, 4 estacas y 6 metros de plástico. El «emprendimiento» para comer ese día. 50 céntimos para hacer caca en un hueco de tierra en un cementerio de 400 hectáreas donde el baño DISAL más cercano está a 1 cerro de distancia. Todo mezclado con la fiesta y el dolor. Y en ese día, cual promotores de Herbalife, decenas de misioneros de las más distintas expresiones religiosas, mormones, evangélicos 1, evangélicos 2, testigos de aquí y de allá…todos con buenas y no tan buenas intenciones, buscando empatizar, consolar y atraer nuevos fieles, nuevos diezmos. El Perú migrante, el que tiene celular pero no usa redes. O las usa una vez al día porque nunca tendrá saldo. El de la pobreza y la extrema pobreza. El de los olvidados. El del emergente que vuelve a sus raíces. ¿Los jóvenes? en medio de esos mundos de la precariedad y la carencia. Y por instantes unas 3 veces en medio de eso miles, te cruzabas con alguna que otra mujer con túnica, en medio de ese Perú que me resultaba tan ajeno, tan extraño, tan poco mío. Ese Perú de las Britannys y los Yonnis, pero también de los Anastacios, Marcelinas y Felícitas, de los Kenjis, Ronaldos y Leonardos. Con esos peruanos donde quizá lo único que me vincula con ellos sea nuestra humanidad, nuestras penas y tristezas y el puente Atocongo o la estación Ayacucho del Metro. Porque ni siquiera la muerte nos vincula… Mientras mi abuela nacida en Sicuani, yace en un pulcro cementerio, verde y con bellas flores, las abuelas de ellos yacen entre piedras en cerros polvorientos. Ni cerveza, ni arpas, ni violín. Porque hasta la muerte hace diferencias en estas realidades extremas. Y en medio de esa variopinta realidad… Ellos, los israelitas del nuevo pacto. Ahí estaban, ahí están (con sus túnicas, su secta, su origen de la selva y sus mil y un cuestionamientos). Los ves, te cruzas con ellos. Sus fieles, siempre se reconocen. De ahí nacen. Sus orígenes en la pobreza, alejados y recónditos. Entonces, el Frepap no me sorprende. Ni me extraña. No creo que sea una burla, ni una broma, ni el voto de los tontos e ignorantes.
Si nunca has visitado un cementerio popular o has sido atendido en un hospital público como el que recibió a los quemados la semana pasada…tal vez no tienes ni puta idea en donde se mueve este otro Perú. Seguimos en nuestra burbuja. Y tal vez, los ignorantes, los ciegos, los analfabetos, los brutos somos nosotros. Porque no comprendemos. Y a veces, es cierto, para mi es difícil de leerlo.
No me sorprende, lo entiendo. Pero a veces sigo sin comprender. Me quedo mirando desde la ventana de la universidad a ese heladero que cruza. Pienso en Juanita, la señora que colabora cada martes en la limpieza y el orden de mi casa (Estoy seguro que después de años de votar por los Fujimori, marcó el pescadito).
Porque quizás, tal vez, esos señores del pescadito sean mas familiares y cotidianos ahí que tu o yo o los miles de candidatos urbanos, o cualquier ministro o presidente. Ellos huelen a pobreza…como el pescadito.
Un negocio de 32,000 millones de dólares anuales
Él llama al timbre de un piso anodino del centro de Madrid. Entra, escoge una chica y paga. Apenas unos minutos después sale de la casa. Se siente mejor. Nada más le importa y nada más quiere ver. Mientras tanto, ella espera —dolorida, resignada, aturdida— a que otro hombre —¿cuántos van ya?, ha perdido la cuenta— cruce la puerta de su habitación. No sabemos su nombre, pero sí que es muy joven. Que la trajeron hace poco de China. Y que es una esclava. Sexual. Veinticuatro horas al día, siete días a la semana, sin descanso. Un hombre tras otro y una pastilla de ketamina tras otra. Barra libre de un potente anestésico veterinario, a cuenta de sus explotadores, para no protestar, para no sentir, para aguantar sin descanso un cuerpo tras otro.
«Ahora mismo salimos a la calle y aquí, en el centro de Madrid, encuentro para ti a un montón de esclavos». Me decía el año pasado la actriz Julia Ormond, una de las más comprometidas activistas en la lucha contra el tráfico de personas. Pero, ¿qué es un esclavo hoy?, le preguntaba yo. «Es cuando una persona controla completamente a otra, usa violencia para mantener ese control, la explota económicamente y le paga prácticamente nada». La policía calcula que ocho de cada diez prostitutas que ejercen en España encajan en este perfil. No hablo de las que se definen como trabajadoras del sexo, —aunque pocas veces en la pobreza hay libertad—, sino de las atrapadas en las redes de trata de blancas, el segundo negocio ilegal más lucrativo del mundo —mueve 32.000 millones de dólares anuales—, por detrás del tráfico de armas, pero por delante del de drogas. Un negocio redondo en el que no cuesta nada fabricar la materia prima, esos dos millones de mujeres y niñas que, según la ONU, viven como esclavas.
Este martes 30 de julio ha sido el día internacional contra la trata. El 80 por ciento de las víctimas son esclavas sexuales, casi todas ellas, nueve de cada diez, mujeres y niñas.
España es uno de los países con mayor consumo de prostitución del mundo, el tercero, según datos de la ONU, que asegura también que un 39% de los hombres españoles ha pagado alguna vez por sexo. España no es solo líder en consumo de prostitución, también es uno de los principales destinos de tráfico de mujeres del mundo. Un informe de expertos presentado en el Congreso de los Diputados calcula que los hombres en España -incluidos los turistas- se gastan cincuenta millones de euros cada día en las trescientas mil mujeres que se prostituyen en nuestro país.
Si yo pago, yo mando, me decía una vez un asiduo —y perdón por la palabra— putero. Y mejor no preguntar. No ver. No ser conscientes. Carme Chaparro
Ex primer ministro de Francia y actual concejal en el Ayuntamiento de Barcelona
Manuel Valls intenta tener buenas palabras hacia Ciudadanos y sus líderes, Albert Rivera e Inés Arrimadas, pero no puede evitar ser muy crítico con la actual estrategia de un partido que le dio su apoyo para ser candidato a la alcaldía de Barcelona y con el que ahora ha roto. Valls asegura tener dos objetivos: Barcelona y la unidad del constitucionalismo. Lo último abre la puerta a ocupar funciones políticas más allá de la ciudad donde nació, en el futuro.
-Su expectativa era ganar la alcaldía de Barcelona y se ha quedado en seis concejales, ¿ha sido más difícil de lo previsto?
No. He vivido un año único en lo profesional y en lo personal. Estoy feliz de haber vivido una experiencia política extraordinaria.
-¿Cree que se ha entendido su decisión de propiciar que Ada Colau fuera alcaldesa?
Creo que sí. Es cuestión de convicciones. Dije en la campaña que había que evitar que Barcelona cayera en manos independentistas y lo hemos conseguido, pese a lograr un resultado mediocre.
-¿Le parece peor el independentismo que el “populismo de izquierdas”, como usted dice?
Sí, claro. Ni Colau ni las bases de BComú son independentistas, pese a sus ambigüedades. Tener en los dos lados de la plaza Sant Jaume a independentistas cuestionando el Estado de derecho y la justicia española sería muy peligroso. Para Barcelona en el ámbito internacional, y para España, sería un reto muy complicado. Entramos en otro ciclo político para Barcelona.
-¿Podría decirse que usted ha obligado a Colau a elegir entre el independentismo y el no independentismo?
La política es elegir. En mi caso, era Maragall o Colau. Ella también ha tenido que elegir. Lo pudo vivir en la plaza Sant Jaume tras su elección. Que trate de hacerse perdonar con gestos es un poco infantil, no engaña a nadie. Sabe que esa elección ha cambiado la historia en Barcelona.
-Sin Ciudadanos en su grupo, ¿tendrá más fácil llegar a acuerdos con el gobierno municipal?
Siempre ha habido una tradición de pactos, ¿no? Tenemos que ser positivos y útiles. Tengo dos objetivos: la unión del constitucionalismo en España y Barcelona. Me voy a concentrar en los dos.
-¿Las élites pagaron su campaña? ¿Le han ayudado?
Llevo casi 40 años de experiencia política y sin ninguna mancha como servidor público. Este tipo de ataques son políticos y más orientados a presionar a Colau.
-Colau le acusó de ser el candidato de las élites.
La crítica de las élites es una característica del populismo, aquí, en Europa y en América. Está en el centro de los discursos de Trump. Eso no significa que las élites no tengan que cambiar, que la justicia y las fracturas sociales no sean problemas. Pero la crítica a las élites suele ser peligrosa. Una sociedad como la barcelonesa sin élites no sería la que es. No habría habido Renaixença, Modernisme, ni Juegos Olímpicos, ni Barça… La burguesía catalana, que no existe o no está organizada, ha ayudado y ayuda al separatismo.
-El diario Ara publicó que le pagaban 20.000 euros al mes.
Era una información falsa. Nunca cobré ese dinero que decían. Todos mis ingresos y patrimonio –no tengo– aparecen en mi declaración pública como concejal. Era un último intento de manipular o revertir la votación de investidura. La posterior campaña en contra delas empresas y también empresarios qu aparecían en el texto y que siguió a la publicación nos da una idea de cómo se mueven las -personas afines al independentismo.
-¿Hay alguna posible oferta para contraponer al independentismo?
Ya he dicho que me preocupa la división del constitucionalismo. Las divisiones en la sociedad catalana van a llevar mucho tiempo, una generación, pero el constitucionalismo debería tener una estrategia hacia Catalunya. Hay unos principios de defensa del Estado de derecho, de respeto al trabajo de los jueces… que todos deben compartir.
-¿Por qué cree que está dividido el constitucionalismo? ¿No comparten el PP, PSOE y Ciudadanos todo lo que usted dice?
Hay diferencias en los discursos. Necesitamos una estrategia compartida a largo plazo, una presencia del Estado en Catalunya, defender la Constitución y la Corona en Catalunya, las estrategias políticas en el buen sentido de la palabra en temas como medios de comunicación, escuela o Mossos, que Catalunya no sea un tema de división en el resto de España… Por ejemplo, cuando Zapatero viene y hace unas determinadas declaraciones resulta exasperante para un catalán constitucionalista. Debería ser más prudente. Es grave que diga que espera que la sentencia no comprometa el diálogo. Otra cuestión es que el separatismo abandone la unilateralidad. Parte de la solución vendrá de la sociedad catalana, pero los constitucionalistas no podemos jugar con los conceptos de los separatistas, como es presionar al Tribunal Supremo.
-Si el independentismo supera el 50 por ciento de los votos,¿ve usted viable un referéndum?
El independentismo ha logrado un voto casi del 50% en las europeas. Por eso las divisiones de los constitucionalistas para formar el gobierno de España o aquí, en Catalunya, son graves ante el reto que tenemos. No hay ninguna puerta abierta en Europa para un referéndum, pero tenemos que recuperar un relato, una relación, unos sentimientos entre Catalunya y el resto de España. Y eso requiere esfuerzos, estrategia y tiempo. El tema catalán tendría que ser el centro de un pacto entre los partidos constitucionalistas. Es un trabajo a largo plazo.
-¿Cree que el PP, Cs, e incluso barones del PSOE, utilizan el conflicto catalán para buscar réditos electorales?
Los que rompen el pacto, la Constitución, el Estatut, el reglamento del Parlament, son los independentistas. Son los primeros responsables. En Catalunya no hay presos ni exiliados. Ciudadanos ha tenido un papel muy importante en Catalunya desde el 2005 hasta el 2017 porque plantó cara. Y hemos de estar agradecidos a Albert Rivera e Inés Arrimadas porque representaron una forma de resistencia a lo que estaba pasando aquí. Pero hay la impresión, justa o injusta, de que Ciudadanos ha abandonado un poco a Catalunya, que ha sacrificado Catalunya a sus intereses en el resto de España, pero eso no puede ser el único titular. A pesar de mi ruptura con ellos, espero que puedan recuperar una estrategia positiva. Como parte de la solución vendrá de los catalanes, Ciudadanos tiene que tener una estrategia clara para Catalunya, y no sólo pueden ser canutazos o esperar que la situación empeore. Se tiene que buscar una solución de largo plazo, que es una respuesta clara y positiva del Gobierno, del Estado, de las instituciones españolas.
-¿Usted apoyaría la investidura de Sánchez?
Creo que se está perdiendo una gran oportunidad: un pacto entre constitucionalistas, que aún puede materializarse, pero hay que dejar las agendas personales a un lado. En Barcelona lo hicimos. A diferencia de Barcelona, Pedro Sánchez sí puede buscar el apoyo de los constitucionalistas y no depender de Podemos y de los nacionalistas. Podemos no representa los peligros de hace unos años, pero sí sigue siendo ambiguo en el tema del soberanismo y supone problemas en el ámbito económico, social y europeo. Apoyarse en Podemos sería un error. Es un momento de emergencia nacional. España vive desde hace cuatro años sin estabilidad política, y el PP y Ciudadanos deben apoyar de una forma u otra a este gobierno. Y proponer pactos, sobre inmigración, economía y Catalunya. Si lo hacen, tendrán rentabilidades políticas a medio plazo. Y será un mensaje a Europa de que el independentismo y el populismo han quedado marginados. España es un gran país, y Pedro Sánchez ha recuperado protagonismo para España, que es hoy un país vital para la UE.
-¿Rivera ha roto con usted o usted ha roto con Ciudadanos?
Nadie entiende que el partido que ha estado en primera fila frente al independentismo prefiera a Maragall antes que a Colau. Pero todo empezó antes. Fui el primero en pedir un cordón sanitario contra Vox, y Rivera se negó e inventó un cordón sanitario con el PSOE. Es una lástima lo que está pasando. Las críticas a Ciudadanos intentan borrar lo mucho de positivo que han hecho en Catalunya. La contribución de Cs ha sido positiva, pero ahora deben dejar las agendas personales a un lado y pensar en España en su conjunto. Es un error creer que puedes llegar al poder con la estrategia del “cuanto peor, mejor”. Las alianzas directas o indirectas con Vox son errores políticos y éticos y pasan factura. Un partido liberal progresista como Cs no puede pactar con Vox, te ensucia las manos y el alma.
-¿Le gustaría participar de un gobierno de Pedro Sánchez?
Voy a ser claro. El tema de mi participación en un gobierno de España ha empezado por un comentario intrascendente y se ha hecho una montaña. No creo que sea el momento de plantearlo. Por un sentido de respeto político por España y Francia. El proyecto para Barcelona es un proyecto de ciudad en una Europa en que las ciudades forman redes, pero las políticas de Estado suponen intereses, secretos de Estado… no me veo, hoy, en un gobierno en España. ¿En el futuro? Siempre estaré dispuesto a trabajar por la unidad de España, en el proyecto europeo, el futuro del Mediterráneo, en el tema de la inmigración y la relación con África, del cambio climático… Y lo podemos hacer desde Barcelona. Veo muchas formas de hacerlo. Pero necesito pensar durante las próximas semanas y meses mi futuro profesional y político, sin prisa.
-¿Podría trabajar desde el nuevo partido que se va a crear, la Lliga Democràtica?
La creación de un partido constitucionalista en Catalunya puede ser muy útil, pero con la condición de que no rompa al constitucionalismo. Hacer pujolismo y constitucionalismo a la vez es muy complicado. No he venido aquí para ser candidato a todas las elecciones, participar en la reforma del catalanismo o para crear partidos. No estoy participando en la creación de ningún nuevo partido. Es normal que se busquen soluciones políticas, pero han de tener un objetivo. Y cuidado con todo lo que divide. Una de las consecuencias de todo este proceso es el convencimiento de muchos de que siempre he sido una persona de izquierdas y progresista. Y me parece muy importante que crezca el punto de vista de la crítica al nacionalismo desde la izquierda, constitucionalista, como creo que se percibió en mi discurso del Saló de Cent. Lola García -La Vanguardia